Sueño y atención infantil: qué relación existe

Una niña duerme en su habitación. Imagen generada con IA.

Imagen ilustrativa generada con IA.

Dormir bien es necesario para mantener la atención, aprender, regular las emociones y controlar la conducta.

Cuando un niño o adolescente duerme poco o su sueño se interrumpe repetidamente, puede mostrarse distraído, inquieto o irritable durante el día. También puede tener dificultades para recordar lo aprendido, seguir instrucciones o terminar sus tareas.

Los problemas de sueño producen manifestaciones clínicas parecidas a las del TDAH. A su vez, los niños con TDAH presentan problemas de sueño con mayor frecuencia. Ambas situaciones también pueden aparecer juntas.[1,2]

Por eso, el sueño debe formar parte de cualquier valoración de las dificultades de atención.

“Duerme muchas horas, pero se levanta agotado”

Para saber si duerme bien no basta con calcular cuánto tiempo permanece en la cama.

Algunas familias explican que su hijo duerme nueve o diez horas, pero le cuesta muchísimo levantarse. Otras observan que tarda mucho en dormirse, se mueve constantemente o se despierta varias veces. También hay niños que roncan cada noche sin que la familia lo relacione con sus dificultades durante el día.

La duración, la continuidad, los horarios y la calidad del sueño influyen en cómo está el niño al día siguiente.

Cómo afecta dormir mal durante el día

La falta de sueño no siempre produce somnolencia visible en los niños. Algunos se muestran más activos, impulsivos o irritables cuando están cansados.

Un sueño insuficiente o fragmentado puede asociarse con:

  • Dificultad para mantener la atención.
  • Errores por descuido.
  • Lentitud para procesar la información.
  • Problemas de memoria.
  • Mayor impulsividad.
  • Irritabilidad.
  • Menor tolerancia a la frustración.
  • Dificultad para comenzar tareas.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Conflictos familiares.
  • Somnolencia o necesidad de dormir durante el día.

Estas manifestaciones pueden confundirse con TDAH. También pueden agravar los síntomas cuando el niño ya presenta el trastorno.

Una relación en las dos direcciones

La relación entre TDAH y sueño es compleja.

Dormir mal empeora la atención y la regulación de la conducta. Al mismo tiempo, algunas características asociadas al TDAH pueden dificultar el sueño:

  • Problemas para terminar una actividad y comenzar la rutina nocturna.
  • Dificultad para calcular el tiempo.
  • Resistencia a interrumpir actividades estimulantes.
  • Pensamientos que continúan activos al acostarse.
  • Horarios poco regulares.
  • Mayor preferencia por actividades con recompensa inmediata.
  • Uso prolongado de pantallas.
  • Presencia de ansiedad u otras dificultades asociadas.

Además, determinados medicamentos pueden influir en el sueño, aunque su efecto no es igual en todos los niños.

Una revisión sistemática que reunió datos de más de 42.000 niños encontró que las alteraciones del sueño son frecuentes en el TDAH y pueden influir en el funcionamiento diurno.[3]

¿Cuántas horas necesita dormir un niño?

Las recomendaciones de la Academia Americana de Medicina del Sueño indican que, de forma habitual:

EdadHoras de sueño recomendadas en 24 horas
De 3 a 5 añosDe 10 a 13 horas, incluidas las siestas
De 6 a 12 añosDe 9 a 12 horas
De 13 a 18 añosDe 8 a 10 horas

Estas cifras sirven como orientación. También hay que observar cómo se encuentra el niño durante el día, si se levanta descansado y si los horarios son regulares.[4]

Dormir las horas recomendadas no garantiza que el sueño sea reparador. Un niño puede permanecer suficiente tiempo en la cama y sufrir numerosos despertares o un problema respiratorio durante la noche.

Problemas para conciliar el sueño

Algunos tardan mucho en dormirse incluso cuando se acuestan a una hora adecuada.

Conviene diferenciar entre:

  • No tener sueño todavía.
  • Resistirse a terminar la actividad.
  • Necesitar la presencia de un adulto para dormirse.
  • Sentirse preocupado al acostarse.
  • Tener molestias físicas.
  • Presentar un retraso del ritmo circadiano.
  • Notar inquietud en las piernas.
  • Estar afectado por la medicación o por el horario en el que se administra.

La intervención depende de la causa. Adelantar la hora de acostarse no siempre consigue que el niño se duerma antes.

Horarios retrasados en la adolescencia

Durante la adolescencia existe una tendencia biológica a conciliar el sueño y despertarse más tarde. Las actividades nocturnas, las pantallas y la falta de horarios regulares pueden aumentar ese retraso.

Algunas señales son:

  • Incapacidad para dormirse temprano.
  • Gran dificultad para levantarse los días de clase.
  • Recuperación prolongada durante el fin de semana.
  • Mejor funcionamiento cuando puede seguir un horario más tardío.
  • Diferencias de varias horas entre los días lectivos y los festivos.

Dormir mucho los fines de semana puede indicar que el adolescente está intentando compensar una falta de sueño acumulada.

Ronquidos y problemas respiratorios

El ronquido habitual merece atención, especialmente si se acompaña de:

  • Pausas respiratorias.
  • Respiración ruidosa.
  • Jadeos o esfuerzo para respirar.
  • Sueño muy inquieto.
  • Sudoración intensa.
  • Respiración por la boca.
  • Posturas poco habituales para dormir.
  • Cefalea al despertar.
  • Enuresis.
  • Irritabilidad o problemas de conducta durante el día.

La apnea obstructiva del sueño interrumpe la respiración y altera la continuidad del sueño y puede asociarse con dificultades de atención, aprendizaje y conducta. La somnolencia diurna, tan característica en algunos adultos, puede no ser evidente en niños.[5]

El ronquido ocasional durante un catarro no tiene el mismo significado que roncar de manera persistente.

Movimiento, piernas inquietas y sueño poco reparador

Algunos niños se mueven mucho durante la noche. Esto no siempre significa que exista un trastorno.

Conviene estudiar con más detalle si el niño:

  • Describe una necesidad difícil de controlar de mover las piernas.
  • Nota cosquilleo, tirantez o sensaciones desagradables.
  • Empeora cuando está sentado o tumbado.
  • Mejora al caminar o mover las piernas.
  • Tiene más molestias por la tarde o la noche.
  • Tarda en dormirse por estas sensaciones.
  • Presenta un sueño muy inquieto y se levanta cansado.

En los niños pequeños puede ser difícil describir estas molestias. Algunas familias hablan de “piernas nerviosas”, dolor, patadas frecuentes o necesidad de levantarse.

El síndrome de piernas inquietas y el trastorno por movimientos periódicos de las extremidades pueden asociarse con dificultades para dormir y con síntomas diurnos. El diagnóstico requiere estudiar la historia y descartar otras explicaciones.[6]

¿Qué papel tiene la ferritina?

La ferritina es una proteína relacionada con las reservas de hierro. Su determinación puede ser relevante cuando existen síntomas compatibles con síndrome de piernas inquietas, movimientos periódicos de las extremidades u otros indicios de déficit de hierro.

Las guías de la Academia Americana de Medicina del Sueño recomiendan estudiar el metabolismo del hierro en pacientes con un síndrome de piernas inquietas clínicamente significativo. En niños, utilizan un valor de ferritina inferior a 50 ng/ml como umbral para considerar tratamiento con hierro dentro de ese contexto clínico.[7]

Este valor no debe aplicarse como una recomendación general para todos los niños con TDAH o dificultades de atención.

La ferritina puede modificarse por la inflamación y debe interpretarse junto con la historia, la exploración y otros parámetros del metabolismo del hierro. Las guías disponibles tampoco utilizan siempre los mismos valores de referencia.[8]

No es recomendable administrar hierro sin una indicación médica. Un suplemento innecesario puede producir efectos adversos y el hierro debe mantenerse fuera del alcance de los niños por el riesgo de intoxicación.

¿El TDAH puede afectar al sueño?

Los niños y adolescentes con TDAH presentan, en promedio, más dificultades subjetivas de sueño que sus compañeros sin TDAH.

Una revisión sistemática y metaanálisis encontró más problemas de sueño y mayor somnolencia diurna en adolescentes con TDAH. Sin embargo, los estudios que utilizaron medidas objetivas fueron pocos y sus resultados no siempre coincidieron con lo observado mediante cuestionarios.[1]

Una revisión más reciente, que integró estudios con cuestionarios, actigrafía y polisomnografía, encontró diferencias en la continuidad, la eficiencia y el inicio del sueño entre niños con TDAH y grupos de comparación.[2]

Estos resultados describen diferencias entre grupos. No permiten asumir que todos los niños con TDAH duermen mal ni que cualquier problema de sueño forme parte del TDAH.

El efecto de la medicación

Los medicamentos utilizados para tratar el TDAH pueden influir en el sueño, pero la respuesta varía.

En algunos niños, un medicamento estimulante puede:

  • Retrasar el inicio del sueño.
  • Reducir el apetito y modificar las rutinas nocturnas.
  • Producir un efecto de rebote al finalizar su acción.

En otros, controlar mejor los síntomas durante el día facilita la organización, reduce los conflictos y mejora la rutina nocturna.

Cuando aparecen problemas de sueño después de comenzar o modificar un tratamiento, conviene revisar:

  • La hora de administración.
  • La duración del efecto.
  • La dosis.
  • El tipo de formulación.
  • La presencia de dificultades previas de sueño.
  • El horario diario y las rutinas.

La medicación no debe suspenderse ni modificarse sin hablar con el profesional responsable.

¿Hay que hacer un estudio del sueño?

La mayoría de los problemas de sueño se valoran inicialmente mediante la historia clínica.

Puede ser útil recoger:

  • Hora de acostarse.
  • Hora aproximada en la que se duerme.
  • Despertares.
  • Hora de levantarse.
  • Siestas.
  • Diferencias entre días lectivos y festivos.
  • Ronquidos.
  • Movimientos.
  • Funcionamiento durante el día.

Un diario de sueño mantenido durante dos semanas puede ofrecer información más precisa que intentar recordar una noche concreta.

La polisomnografía o estudio nocturno del sueño puede estar indicada ante sospecha de apnea, determinados movimientos durante el sueño, conductas nocturnas complejas o posibles episodios epilépticos. No se realiza de manera rutinaria para diagnosticar TDAH.

La actigrafía, que registra los ciclos de actividad y reposo mediante un dispositivo, puede ser útil en situaciones seleccionadas. Tampoco sustituye la valoración clínica.

Qué puede hacer la familia

Algunas medidas ayudan a proteger el sueño:

  • Mantener una hora de levantarse relativamente estable.
  • Ajustar la hora de acostarse a la necesidad real de sueño.
  • Exponerse a luz natural por la mañana.
  • Realizar actividad física durante el día.
  • Preparar una rutina nocturna previsible.
  • Reducir la intensidad de las actividades antes de acostarse.
  • Evitar cafeína y bebidas energéticas.
  • Limitar el uso de pantallas antes de dormir.
  • Mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y a una temperatura agradable.
  • Separar, en lo posible, la cama de los deberes y otras actividades.

Las estrategias deben adaptarse al problema concreto. Una rutina adecuada puede ayudar, pero no resuelve por sí sola una apnea del sueño, un síndrome de piernas inquietas o un trastorno circadiano.

Las intervenciones conductuales individualizadas han mostrado beneficios moderados sobre las dificultades de sueño en niños con TDAH, aunque los estudios disponibles son heterogéneos.[9]

¿Y la melatonina?

La melatonina puede reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño en algunos niños, especialmente cuando existe un retraso en el inicio del sueño. Su utilidad depende del problema, la dosis y el momento de administración.

No debería utilizarse automáticamente ante cualquier dificultad para dormir. Antes conviene estudiar:

  • El horario real de sueño.
  • Las rutinas.
  • La exposición a luz y pantallas.
  • La presencia de ansiedad.
  • Los posibles trastornos respiratorios o del movimiento.
  • La medicación habitual.

Las revisiones disponibles muestran posibles beneficios sobre el inicio y la duración del sueño, pero la certeza de la evidencia es limitada para varios resultados.[10]

Debe utilizarse con indicación y seguimiento profesional. También es importante conservarla fuera del alcance de los niños.

Señales que conviene consultar

Es recomendable solicitar una valoración cuando el niño presenta:

  • Ronquidos habituales.
  • Pausas respiratorias o jadeos.
  • Gran esfuerzo para respirar mientras duerme.
  • Somnolencia diurna importante.
  • Dificultad persistente para conciliar el sueño.
  • Despertares frecuentes.
  • Necesidad de mover las piernas o molestias nocturnas.
  • Conductas extrañas o episodios repetitivos durante el sueño.
  • Un cambio brusco en su patrón habitual.
  • Cansancio que interfiere en el colegio.
  • Problemas de atención que empeoran después de dormir mal.
  • Dificultades de sueño relacionadas con un tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Dormir mal puede parecer TDAH?

Sí. La falta de sueño o un sueño fragmentado pueden producir dificultades de atención, inquietud, impulsividad e irritabilidad. Para diagnosticar TDAH hay que estudiar el patrón completo y su evolución.

¿Si mejora el sueño desaparecen las dificultades de atención?

Depende de la causa. Cuando el problema de atención se debe principalmente al sueño, puede producirse una mejoría importante. Si existe también TDAH, tratar el sueño puede reducir parte de la repercusión sin eliminar todos los síntomas.

¿Todos los niños con TDAH necesitan una analítica de ferritina?

Se solicita cuando la historia clínica o la exploración hacen sospechar déficit de hierro, síndrome de piernas inquietas u otra situación que justifique estudiarla.

¿Roncar es normal en los niños?

Roncar de forma ocasional durante un catarro es frecuente. El ronquido habitual, especialmente si se acompaña de pausas, jadeos o sueño inquieto, merece una valoración.

¿Dormir más el fin de semana compensa la falta de sueño?

Puede aliviar temporalmente el cansancio, pero las grandes diferencias de horario también pueden dificultar la regulación del sueño. Conviene revisar por qué el niño o adolescente acumula esa falta de descanso.

¿La melatonina es inocua porque es una sustancia natural?

Que una sustancia exista de forma natural en el organismo no significa que cualquier dosis o forma de uso sea adecuada. Su indicación, horario y seguimiento deben individualizarse.

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Bibliografía

  1. Marten F, Keuppens L, Baeyens D, et al. Sleep parameters and problems in adolescents with and without ADHD: A systematic review and meta-analysis. JCPP Adv. 2023;3(3):e12151.
  2. Xian P, Sheng X, Liu S, Liu Z, Guo X. Sleep dysregulation in ADHD children: a systematic review and meta-analysis. Psychol Med. 2025.
  3. Sciberras E, Mulraney M, Heussler H, et al. A Systematic Review of Sleep and Circadian Rhythms in Children with Attention Deficit Hyperactivity Disorder. J Atten Disord. 2022.
  4. Paruthi S, Brooks LJ, D’Ambrosio C, et al. Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations: A Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine. J Clin Sleep Med. 2016;12(6):785-786.
  5. Marcus CL, Brooks LJ, Draper KA, et al. Diagnosis and Management of Childhood Obstructive Sleep Apnea Syndrome. Pediatrics. 2012;130(3):576-584.
  6. DelRosso LM, Picchietti DL, Sharon D, et al. Periodic limb movement disorder in children: A systematic review. Sleep Med Rev. 2024.
  7. Winkelman JW, Berkowski JA, DelRosso LM, et al. Treatment of restless legs syndrome and periodic limb movement disorder: an American Academy of Sleep Medicine clinical practice guideline. J Clin Sleep Med. 2025.
  8. Ipsiroglu OS, et al. Iron Deficiency and Sleep/Wake Behaviors: A Scoping Review of Clinical Practice Guidelines—How to Overcome the Current Conundrum? Nutrients. 2024.
  9. Malkani MK, Pestell CF, Sheridan AMC, Crichton AJ, Horsburgh GC, Bucks RS. Behavioral Sleep Interventions for Children With ADHD: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Atten Disord. 2022;26(14):1805-1821.
  10. Larsson I, Aili K, Lönn M, et al. Sleep interventions for children with attention deficit hyperactivity disorder: A systematic literature review. Sleep Med. 2023;102:64-75.

Este artículo ofrece información general y no sustituye una valoración médica individual. Los estudios y tratamientos deben indicarse según los síntomas y antecedentes de cada niño.

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