Cuando un niño con dificultades de atención también lee despacio, comete errores o evita escribir, es fácil atribuir todos sus problemas escolares al TDAH.
También puede ocurrir lo contrario. Un niño que encuentra grandes dificultades para leer puede desconectarse, tardar en comenzar o rechazar las tareas. Desde fuera, su comportamiento puede parecer falta de atención.
El TDAH y la dislexia son trastornos del neurodesarrollo diferentes. Pueden aparecer por separado y también coexistir. Distinguirlos es importante porque los apoyos que necesita el niño no son los mismos.
¿Qué es la dislexia?
La dislexia es una dificultad persistente para aprender a leer palabras con precisión o fluidez y, con frecuencia, para adquirir una ortografía adecuada.
En las clasificaciones diagnósticas actuales se incluye dentro del trastorno específico del aprendizaje con dificultad en la lectura. La palabra dislexia sigue utilizándose ampliamente en los ámbitos clínico, educativo y científico.
Las principales dificultades pueden afectar a:
- La asociación entre letras y sonidos.
- La lectura de palabras nuevas.
- La lectura de pseudopalabras.
- La precisión lectora.
- La velocidad o fluidez.
- La ortografía.
No se explica por falta de esfuerzo, poca motivación o escasa inteligencia. Su origen es multifactorial y suele existir una combinación de factores genéticos, cognitivos y ambientales.[1,2]
¿En qué se diferencia del TDAH?
En el TDAH, la principal dificultad se relaciona con la regulación de la atención, la impulsividad, el nivel de actividad y otras funciones necesarias para organizar la conducta.
En la dislexia, la dificultad central está en la adquisición y automatización de la lectura de palabras y, a menudo, de la ortografía.
Esta tabla puede ayudar a comprender algunas diferencias. Es orientativa y no sustituye una valoración.
| Aspecto observado | Puede orientar hacia TDAH | Puede orientar hacia dislexia |
|---|---|---|
| Lectura de palabras | Errores variables por precipitación o pérdida de atención | Lectura lenta, poco automatizada o con errores persistentes |
| Palabras nuevas o inventadas | Puede cometer errores si no mantiene la atención | Dificultad clara para aplicar las correspondencias entre letras y sonidos |
| Ortografía | Olvidos y errores variables, especialmente por descuido | Errores persistentes y dificultades para consolidar la forma escrita de las palabras |
| Comprensión oral | Puede perder información en explicaciones largas | Puede ser claramente mejor que la comprensión lectora |
| Atención fuera de la lectura | Suele haber dificultades en otras actividades y contextos | Puede ser adecuada cuando la tarea no requiere leer o escribir |
| Organización | Son frecuentes los olvidos, la pérdida de materiales y los problemas para empezar | No constituye la dificultad principal |
| Efecto de la ayuda individual | Puede mejorar al reducir distractores y estructurar la tarea | La lectura continúa siendo lenta o costosa aunque reciba supervisión |
| Evolución | Las manifestaciones cambian según el contexto y la demanda | La dificultad lectora persiste si no recibe una intervención específica |
Estas diferencias no siempre se observan con tanta claridad. Un niño puede presentar señales de ambas condiciones.
Cuando una dificultad lectora parece falta de atención
Leer no consiste únicamente en mirar palabras. Al comenzar el aprendizaje, el niño tiene que identificar las letras, asociarlas con sus sonidos y unirlos para reconocer una palabra.
Cuando este proceso no se automatiza, una gran parte de sus recursos se dedica a descifrar el texto. Queda menos capacidad disponible para comprender, recordar la información o responder a una pregunta.
Por eso, un niño con dislexia puede:
- Evitar las tareas de lectura.
- Tardar mucho en comenzar.
- Cansarse con rapidez.
- Perder el hilo del texto.
- Levantarse o buscar otra actividad.
- Decir que la tarea es aburrida.
- Mostrar frustración ante los deberes.
- Comprender mejor cuando alguien le lee el enunciado.
Estas conductas pueden interpretarse como falta de atención o poca motivación. Sin embargo, aparecen porque la lectura le exige un esfuerzo considerable.
Cuando el TDAH afecta al rendimiento lector
Un niño con TDAH puede haber adquirido correctamente la capacidad para leer palabras y seguir presentando dificultades académicas relacionadas con la lectura.
Puede:
- Saltarse una línea.
- Leer un enunciado de forma precipitada.
- No revisar una respuesta.
- Perder información en textos largos.
- Tener dificultades para seleccionar las ideas importantes.
- Olvidar lo que acaba de leer.
- Abandonar antes de terminar.
- Comprender peor cuando necesita mantener la atención durante mucho tiempo.
Un estudio con más de 1.300 niños y adolescentes encontró que el TDAH se asociaba con un rendimiento académico inferior en diferentes áreas. Parte de la repercusión se observaba especialmente en habilidades complejas, como la comprensión lectora y la composición escrita.[3]
Esto no significa que todos los niños con TDAH tengan dislexia. Para distinguirlos es necesario estudiar por separado las habilidades básicas de lectura y los procesos de atención y organización.
La diferencia entre descifrar y comprender
Es útil observar qué ocurre cuando el niño escucha el mismo contenido que no ha conseguido comprender al leerlo.
Si entiende bien una historia cuando se la leen, pero encuentra grandes dificultades para leerla por sí mismo, conviene estudiar la precisión y la fluidez lectora.
Si lee las palabras con precisión y a una velocidad adecuada, pero pierde información en textos largos, pueden estar influyendo la atención, la memoria de trabajo, el lenguaje o las estrategias de comprensión.
También es posible encontrar dificultades en ambos niveles.
La comprensión oral y la comprensión lectora no deberían utilizarse como una prueba diagnóstica aislada, pero compararlas aporta información relevante sobre dónde puede estar el obstáculo.
Señales de dislexia según la edad
Antes de comenzar a leer
Algunas señales pueden aumentar la sospecha, aunque no permiten establecer todavía el diagnóstico:
- Antecedentes familiares de dislexia.
- Dificultades para identificar o manipular sonidos de las palabras.
- Problemas para aprender las letras y sus sonidos.
- Dificultad para recordar secuencias verbales.
- Retraso o dificultades persistentes del lenguaje.
Estas señales indican un mayor riesgo y permiten ofrecer apoyo temprano.
Durante los primeros cursos de Primaria
Puede observarse:
- Lectura muy laboriosa.
- Confusión frecuente entre sonidos o letras.
- Dificultad para leer palabras nuevas.
- Errores al leer pseudopalabras.
- Silabeo persistente.
- Ortografía muy costosa.
- Gran diferencia entre su expresión oral y escrita.
- Rechazo creciente de la lectura.
Los errores aislados o las inversiones de letras no permiten diagnosticar dislexia. Hay que valorar el patrón completo y su evolución.
En cursos posteriores
Algunos niños aprenden a leer con una precisión aceptable, pero mantienen:
- Velocidad lectora baja.
- Escasa fluidez.
- Ortografía persistentemente difícil.
- Cansancio ante textos extensos.
- Necesidad de releer.
- Problemas para terminar exámenes.
- Dificultad para estudiar mediante textos.
- Evitación de actividades que requieren leer en público.
A medida que aumentan las exigencias escolares, estas dificultades pueden hacerse más visibles.
¿Por qué pueden aparecer juntos?
El TDAH y la dislexia coexisten con mayor frecuencia de la que cabría esperar por azar.
La investigación sugiere que comparten parte de sus factores de riesgo, incluidos algunos factores genéticos. Esto no significa que una condición cause necesariamente la otra.[4]
Un estudio publicado en 2025, basado en datos de gemelos y hermanos, encontró que los niños con TDAH, dislexia o discalculia tenían entre 2,1 y 3,1 veces más probabilidades de presentar otra de estas condiciones. Aun así, la mayoría tenía solamente una.[4]
Por tanto:
- Tener TDAH no implica tener dislexia.
- Tener dislexia no implica tener TDAH.
- La presencia de una aumenta la importancia de explorar la otra cuando existen señales.
¿Cómo puede manifestarse la coexistencia?
Cuando aparecen juntas, la repercusión puede ser mayor porque se suman dificultades diferentes.
El niño puede tener problemas para leer con precisión y, además:
- Perder el material.
- Olvidar las instrucciones.
- Empezar tarde.
- Mantener poco tiempo el esfuerzo.
- No revisar los errores.
- Dejar tareas incompletas.
- Tener dificultades para planificar el estudio.
En ocasiones se trata la atención y mejora la disposición para trabajar, pero la lectura continúa siendo lenta y costosa. En otras, el niño recibe apoyo lector, aunque sigue necesitando mucha supervisión para organizarse.
Esta evolución puede ser una señal de que hay más de una dificultad.
Qué debe estudiar una valoración de la lectura
Cuando existe sospecha de dislexia, la valoración debe ir más allá de comprobar si el niño “lee bien o mal”.
Conviene estudiar:
- La historia del aprendizaje lector.
- La calidad y continuidad de la enseñanza recibida.
- Los antecedentes familiares.
- El lenguaje oral.
- El conocimiento de las letras y sus sonidos.
- La conciencia fonológica.
- La lectura de palabras.
- La lectura de pseudopalabras.
- La precisión y la velocidad.
- La ortografía.
- La comprensión oral y lectora.
- La respuesta a los apoyos recibidos.
También puede ser útil valorar la denominación rápida automatizada y otros procesos relacionados con el aprendizaje lector, según la edad y el perfil del niño.[1,5]
Las pruebas deben estar estandarizadas y ser apropiadas para su idioma, edad y curso.
¿Es necesaria una prueba de inteligencia?
La dislexia no se define actualmente por una diferencia concreta entre el cociente intelectual y el rendimiento lector.
Una prueba de capacidad intelectual puede ser útil para conocer el perfil cognitivo, identificar otras necesidades o aclarar situaciones complejas. Sin embargo, un niño no necesita tener una inteligencia alta para que sus dificultades lectoras sean reales y necesiten intervención.[5,6]
El diagnóstico se apoya en la persistencia y la intensidad de las dificultades, la evaluación estandarizada de las habilidades académicas, la historia educativa y la exclusión de explicaciones más adecuadas.
¿Qué intervención necesita un niño con dislexia?
La intervención debe trabajar de forma directa las habilidades lectoras afectadas.
La evidencia respalda una enseñanza:
- Explícita.
- Sistemática.
- Secuenciada.
- Adaptada al nivel del niño.
- Con suficientes oportunidades de práctica.
- Supervisada mediante medidas periódicas de progreso.
Debe incluir el trabajo sobre las relaciones entre letras y sonidos, la decodificación, el reconocimiento de palabras, la fluidez, la ortografía y, según las necesidades, el vocabulario y la comprensión.
Una revisión de 14 metaanálisis y revisiones sistemáticas encontró que las intervenciones explícitas y sistemáticas sobre el código escrito y el significado pueden mejorar las habilidades lectoras, especialmente cuando se realizan individualmente o en grupos pequeños.[7]
Tratar el TDAH no trata automáticamente la dislexia
El tratamiento del TDAH puede ayudar al niño a sostener mejor el esfuerzo, organizarse y aprovechar la intervención educativa.
Sin embargo, mejorar los síntomas del TDAH no enseña por sí mismo a decodificar, leer con fluidez o escribir correctamente. La dislexia necesita una intervención específica.
Una revisión sistemática sobre niños con TDAH y trastorno de la lectura encontró algunos posibles efectos de la medicación sobre determinadas medidas académicas, pero resultados poco consistentes sobre las habilidades lectoras. La medicación para el TDAH no debe considerarse un tratamiento de la dislexia.[8]
Los apoyos escolares también deben diferenciarse
Un niño con dislexia puede necesitar:
- Más tiempo para leer y responder.
- Acceso a textos mediante audio.
- Instrucciones también orales.
- Reducción de la copia innecesaria.
- Evaluación del contenido sin penalizar siempre la ortografía.
- Materiales con una presentación clara.
- Intervención específica en lectura y escritura.
Un niño con TDAH puede necesitar:
- Tareas divididas en pasos.
- Instrucciones breves.
- Supervisión del inicio.
- Ayuda para organizar materiales.
- Recordatorios visibles.
- Menos distractores.
- Pausas planificadas.
Cuando ambas condiciones aparecen juntas, los apoyos deben combinarse. Dar más tiempo sin intervenir sobre la lectura puede ser insuficiente. Trabajar la lectura sin ayudar al niño a organizarse también puede limitar el resultado.
El impacto emocional
Los niños con TDAH o dislexia suelen recibir muchas correcciones relacionadas con su rendimiento.
Pueden escuchar que no se fijan, que deben esforzarse más, que leen demasiado despacio o que cometen errores que ya deberían haber superado.
Con el tiempo, algunos desarrollan:
- Baja autoestima académica.
- Miedo a leer en público.
- Ansiedad ante los exámenes.
- Rechazo de los deberes.
- Sensación de incapacidad.
- Conductas de evitación.
- Conflictos familiares frecuentes.
Comprender qué dificultad existe ayuda a sustituir los reproches por apoyos concretos.
Cuándo conviene estudiar ambas posibilidades
Puede ser recomendable valorar tanto la atención como la lectura cuando:
- El niño tiene diagnóstico de TDAH, pero mantiene dificultades lectoras importantes.
- Lee mucho mejor acompañado que solo, aunque sigue siendo lento.
- Comprende oralmente mucho más de lo que comprende al leer.
- La lectura continúa sin automatizarse a pesar del apoyo.
- Los errores no se explican únicamente por precipitación.
- Hay antecedentes familiares de TDAH o dislexia.
- Mejora la atención, pero no la lectura.
- Progresa en lectura, pero continúa desorganizado y necesita una supervisión excesiva.
- El esfuerzo escolar está afectando a su autoestima.
Preguntas frecuentes
¿Un niño con dislexia puede leer bien algunas palabras?
Sí. Puede reconocer palabras familiares y seguir teniendo dificultades con palabras nuevas, pseudopalabras, textos extensos o la fluidez.
¿Cometer inversiones significa tener dislexia?
No. Las inversiones pueden aparecer durante las primeras etapas del aprendizaje. El diagnóstico se basa en un patrón persistente de dificultades lectoras y ortográficas.
¿Leer despacio significa tener dislexia?
No siempre. La velocidad puede verse afectada por falta de práctica, dificultades lingüísticas, atención, ansiedad o una enseñanza insuficiente. Es necesario valorar la precisión, la fluidez y la historia de aprendizaje.
¿La dislexia desaparece cuando el niño aprende a leer?
Las manifestaciones pueden cambiar con la edad y la intervención. Algunos niños mejoran la precisión, pero continúan leyendo despacio o presentando dificultades de ortografía.
¿La dislexia puede diagnosticarse aunque el niño tenga TDAH?
Sí. Ambas condiciones pueden coexistir. La valoración debe estudiar de manera específica la atención y las habilidades de lectura.
¿Debe esperar a tener una evaluación completa para recibir ayuda?
No debería retrasarse el apoyo educativo cuando existen dificultades claras. La intervención temprana y el seguimiento de la respuesta aportan información y pueden mejorar la evolución.
Para seguir leyendo
- TDAH en niños: qué es, cómo se manifiesta y cuándo conviene valorarlo.
- Qué debe incluir una valoración completa del TDAH infantil.
- Mi hijo se distrae mucho: ¿puede tener TDAH o hay otra explicación?
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Bibliografía
- Wagner RK, Zirps FA, Edwards AA, et al. The Prevalence of Dyslexia: A New Approach to Its Estimation. J Learn Disabil. 2020.
- Wagner RK, Zirps FA, Edwards AA. Revisiting the definition of dyslexia. Ann Dyslexia. 2024;74(3):282-302.
- Trane FE, Willcutt EG. Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder and Academic Functioning: Reading, Writing, and Math Abilities in a Community Sample of Youth with and without ADHD. Res Child Adolesc Psychopathol. 2023;51(4):583-596.
- Van Bergen E, de Zeeuw EL, Hart SA, et al. Co-Occurrence and Causality Among ADHD, Dyslexia, and Dyscalculia. Psychol Sci. 2025;36(3):204-217.
- Lockiewicz M, et al. Methods used by psychologists for identifying dyslexia: a systematic review. Dyslexia. 2022.
- Fletcher JM, Miciak J. Assessment of Specific Learning Disabilities and Intellectual Disabilities. Assessment. 2024.
- Al Otaiba S, McMaster K, Wanzek J, Zaru MW. What We Know and Need to Know about Literacy Interventions for Elementary Students with Reading Difficulties and Disabilities, including Dyslexia. Read Res Q. 2023.
- Froehlich TE, Fogler J, Barbaresi WJ, et al. Using ADHD Medications to Treat Coexisting ADHD and Reading Disorders: A Systematic Review. Clin Pharmacol Ther. 2018;104(4):619-637.
Este artículo ofrece información general y no sustituye una valoración individual. Las pruebas y los apoyos deben adaptarse a la edad, la historia educativa y las necesidades de cada niño.




